jueves, 15 de marzo de 2012

PINK FLOYD: ATOM HEART MOTHER


Hola a todos... ¿han escuchado ese comercial de radio - seguro en algún micro lo han hecho - en el que una chica "canta" en español algunas líneas del tema My humps (igual de desechable en su versión original por cierto) de ese insufrible grupo llamado Black Eyed Peas??? bueno es un comercial que menciona lo extraña que puede llegar a escucharse una letra en inglés traducida a nuestro idioma... o, como en el caso de ese super éxito de radio comercial, lo ridículas que son - tan ridículas como las letras cantadas originalmente en español por personajes exitosos como Daddy Yankee, Don Omar y un larguísimo etcétera - las letras de los cantantes que, paradójicamente, estas mismas radios promocionan hasta convertir en super-estrellas, influidas desde luego por las coordenadas lanzadas desde los EE.UU. con esos artistuchos de quinta que venden millones de discos cantando tonterías...


Bueno, esta tal vez innecesaria introducción la hago porque, a pesar de haber escuchado el disco al cual me voy a referir miles de veces y saber inconscientemente desde hace tiempo qué significa su título, no puedo ocultar que me sorprendió ponerme a pensar en su traducción literal: MADRE DE CORAZÓN ATÓMICO (Atom Heart Mother) es el cuarto álbum de Pink Floyd, lanzado en 1970 (inmediatamente después de ese experimento llamado Ummagumma) y el segundo de la banda sin el influjo lunático de Syd Barrett. El título surgió a raíz de un artículo que la banda leyó en un periódico londinense acerca de una mujer embarazada a quien le habían colocado un marcapasos atómico. Nada que ver... ¿no? La idea en sí misma no significa absolutamente nada, y no tiene ninguna relación ni con las canciones del disco ni con su carátula enigmáticamente sencilla: la foto de una vaca en medio de una pradera, en un día super claro... Ninguno de estos elementos tienen que ver entre sí ni con la banda en especial. Es más, como lo asegura Storm Thorgersson, el diseñador oficial de las carátulas floydianas, esta desconexión es deliberada, hecha a propósito... pero en la época calzó a la perfección con la onda psicodélica, esa onda de la cual Pink Floyd fue siempre uno de los más grandes representantes...


Pero para terminar de aterrizar mi nota, debo decir que tampoco quiero comentar el álbum completo - que divide a la fanaticada de Floyd entre los que lo consideran una de sus obras maestras y quienes piensan que es demasiado pomposo - sino únicamente el tema inicial, que tiene el mismo título del álbum, y que en un principio se denominó The Amazing Pudding (El Postre Sorprendente), osea... nada que ver tampoco... En lo particular, mi opinión sobre el álbum en sí es que contiene algunas de las piezas fundamentales del sonido del grupo en esa época: If, Fat old sun, Summer of 68 y Alan's psychedelic breakfast son canciones que uno espera escuchar de una banda como Pink Floyd en ese momento de su carrera, ni más ni menos. Pero el tema central, que ocupa todo el Lado A de la versión original en vinilo (23:44m) es simple y llanamente una de esas composiciones musicales que trascienden los límites de los territorios de rock and roll en los que fueron concebidas.


Años luz antes de que el término "fusión" se hiciera parte del vocabulario nice de los cultores de ese nuevo rótulo llamado "Sonidos del Mundo" y que se pusieran de moda los acústicos-sinfónicos promocionados por la MTV, hubo, en los 70s, gran cantidad de músicos preocupados, gente como Deep Purple, Frank Zappa, los Beatles, etc. que incorporaban a sus producciones el sonido de orquestas tradicionalmente asociadas a la música clásica para enriquecer sus composiciones básicamente rockeras, y así ampliar el panorama sonoro de un género que, posteriormente demostró no tener fronteras al momento de la creación...


Pink Floyd, una de las bandas más arriesgadas y vanguardistas de su época, no se quedó atrás y lanzó Atom Heart Mother. Aunque sin muchas ideas conceptuales de por medio, la intención de Waters, Gilmour, Wright y Mason estaban dirigidas a conseguir un sonido épico y grandioso, sin alejarse del aura de misterio y psicodelia que ya habían exhibido en sus tres anteriores entregas. Para eso, conscientes de sus escasas posibilidades como orquestadores, convocaron a Ron Geesin, un arreglista y compositor que tenía una relacion de amistad con Waters, a quien ayudó en la armazón del Several species of flurry animals... del Ummagumma y posteriormente trabajaría con él sampleando sonidos del cuerpo humano en el hoy inubicable Music from the body, tambien del 70... Esta colaboración entre Pink Floyd y Geesin fue perfecta para lograr los objetivos sonoros de la banda. Lo épico y grandioso, lo dramático y misterioso, lo psicodélico y espacial, todo confluye a lo largo de la suite, que en vivo fue pocas veces interpretada, algunas sobrepasando la media hora de duración...


El tema se grabó en los famosos estudios Abbey Road de Londres entre marzo y agosto de 1970 y para las partes orquestadas la banda contó con la Abbey Road Session Pops Orchestra, el Philip Jones Brass Ensemble y el Coro de John Aldiss. Además, a lo largo del tema hay una serie de sonidos pre-grabados, voces y diálogos que le dan esos matices al sonido que el grupo estableció como propio en esa etapa auroral de su carrera. Y aunque hoy en día, los mismos miembros de la banda se dividen cuando opinan sobre que significó este álbum para ellos - mientras Gilmour asegura que ni siquiera lo escucha y que le parece malísimo, Mason dice que sentó las bases para muchas de las cosas que hicieron después - no cabe duda que Atom Heart Mother es uno de los temas fundamentales en el desarrollo del rock progresivo, del rock sinfónico, del art-rock, de la fusión o de cualquier otro nombrecillo que se les ocurra. En suma, es una página importante dentro de la rica historia de la música contemporánea, una interesante y bien lograda combinación entre lo popular y lo culto. Pomposo para algunos, iconoclasta para otros, la verdad es que al escuchar Atom Heart Mother con atención, vuelo...


Las sensaciones producidas por los metales al principio del tema - en la sección denominada Father's Shout (El Grito Del Padre, para continuar con lo de la traducción de títulos) parecen sacadas de la Sinfonía Fantástica de Hector Berlioz y cuando el tema rompe con la presencia de la banda en pleno uno experimenta la fusión de estilos sin sentir que se estén forzando situaciones o calculando efectos. Es música hecha con el único propósito de estimular a los sentidos. El teclado de Wright suena armoniosamente acompañado por unos cellos celestiales que van acercándose - cortesía de Mason y sus metronómicos tambores - a una brisa suave lanzada desde los amplificadores de un inspiradísimo Gilmour. Mientras tanto los sonidos se sobreponen unos a otros: pianos, violines, metales, baterías, bajos, todos creando el fondo ideal para que el maestro guitarrista se explaye...


Tras el solo se inicia la segunda parte: Breast Milky (algo así como Senos Lácteos) donde se empieza a oir al monumental coro por detrás de la artilleria de teclados... poco a poco las voces se van sobreponiendo hasta alcanzar brillo propio y darle renovada energía a la melodía, que discurre entre calmada y tensa, creando una sensación de expectativa ante cada acorde... ese remanso coral nos conecta con la parte bluesy del tema: Mother Four/Funky Dung (Madre Cuatro/Basura Funky... más títulos raros...) en donde la banda hace un jam en medio de algunos cánticos alocados del coro... la guitarra y el teclado son los grandes protagonistas de esta sección, siempre con ese apoyo alucinante de los metales y de la orquesta en pleno que entra con todo para retornar a la línea melódica principal y luego dar paso a una serie de sonidos raros y cacofonías orquestales, propias del estilo compositivo de músicos concretos o de la llamada Música Clásica Contemporánea (Schoenberg, Lalo, entre otros...). Uno tras otro, los elementos surgen y no atiborran al oído - al oído entrenado, quiero decir - y nos convencen de que es una buena fusión, hecha por personas que piensan, músicos que saben lo que están haciendo...


Finalmente, las dos últimas partes de la suite: Mind Your Throats Please/Remergence (Mentalicen sus gargantas por favor/Resurgimiento) que cierran el tema con un violín que repite el primer solo de Gilmour, acompañado otra vez por los teclados de Wright y luego un nuevo ataque, esta vez con slide, del guitarrista en una serie de overdubs alucinantemente floydianos... Muchos opinan que este es el segmento que hace de Atom Heart Mother un clásico del grupo. Para mí toda la composición merece estar considerada como una de las piedras angulares del catálogo Pink Floyd. Cada vez que escucho el álbum siento inevitablemente que otras obras de la banda como The dark side of the moon (1973), Wish you were here (1975) o The wall (1979) han opacado injustamente el valor de este disco, y en especial del tema, que resume en 23 minutos y medio lo que significa una buena combinación de estilos musicales. Al final todo lo épico-dramático se condensa en la última nota del coro y la orquesta en unísono, como cuando el cielo se abre para dar paso a un nuevo día, luminoso, lleno de esperanza a pesar de la tensión previa, un abrazo de la vida ante la adversidad... Un clásico...


Les paso estos videos (en ese orden) que acabo de encontrar en youtube... hasta la próxima...


http://www.youtube.com/watch?v=N89gb2KcdSc (Atom Heart Mother: Father's Shout)




http://www.youtube.com/watch?v=OS7kZUs_u5c&NR=1 (Atom Heart Mother: Mother Four/Funky Dung)


http://www.youtube.com/watch?v=3zz-luq3JE8&feature=related (Atom Heart Mother: Mind Your Throats Please/Remergence)


domingo, 11 de marzo de 2012

CUANDO GENESIS ESTUVO EN ROMA (2007)


Recuerdo que las primeras informaciones al respecto anunciaban un retorno del quinteto original, aquel que había registrado excelentes álbumes de rock progresivo como Foxtrot (1972), Selling England by the pound (1974) o The lamb lies down on Broadway (1975). De hecho, la noticia completa decía que la banda se iba a reunir para salir de gira tocando este último título, aquel cuento indescrifrable que selló el final de la era dorada de Genesis para dar paso a una segunda etapa, mucho más larga y exitosa, que terminó por dividir a sus fans alrededor del mundo.

Mientras unos se estancaron en las complejas y extravagantes suites músico-teatrales lideradas por Peter Gabriel y exhibieron un total desprecio por lo que hicieron tras su salida del grupo, otros reconocieron en Phil Collins a un prodigioso talento que llevó a la banda por caminos que probablemente hayan sido más convencionales y amigables con el sonido pop-rock de mediados de los 80s, pero que al mismo tiempo mantuvieron un status por encima del promedio, tanto en composición melódica como en capacidad de interpretación.

Sin pertenecer necesariamente a ninguno de los dos bandos, debo reconocer que me desilusioné un poco al enterarme que el ambicioso proyecto de sacar de gira The lamb... en pleno siglo 21 quedó trunco debido a diferencias en la agenda de Peter Gabriel y Steve Hackett, los disidentes miembros de aquella primera época de disfraces, melodías extensas y letras enigmáticas. Por consiguiente, no me entusiasmó mucho la idea de ver nuevamente a Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks (los tres restantes) juntos en concierto. La noticia no me dejaba el sabor de una reunión en términos estrictos, si pensamos en las grandes reuniones que se vienen produciendo en el mundo del rock and roll en los últimos años (Pink Floyd, The Police, etc.). Más bien me parecía que no había mucho misterio en volver a ver en vivo esta versión de Genesis.

Gravísimo error de subestimación. Porque lo ofrecido por la banda en esa gira fue simplemente sorprendente, como puede apreciarse en las imágenes de When In Rome 2007, que registran el concierto gratuito que dio la banda en la explanada del portentoso Circus Maximus ante más de 500,000 personas. Este recital cerró el espectacular tour de 40 shows por diversas ciudades de los EE.UU. y Europa, el primero de Genesis tras 15 años de separación, en el cual hicieron un recorrido selecto por su vasta discografía y una puesta en escena de lujo, con sistemas de sonido, iluminación y proyección de video de altísima calidad.

Como todo buen seguidor de Genesis sabe, Roma es una ciudad particularmente especial dentro de su carrera musical. En momentos en que la prensa británica los acusaba de ser demasiado pretensiosos y sobreactuados (en la primera mitad de los años 70s aproximadamente), el público italiano los recibió con los brazos abiertos y los encumbró a la categoría de banda de culto, iniciando a partir de allí la conquista de los demás países europeos y posteriormente, de los EE.UU. Collins, Banks y Rutherford rindieron así un homenaje y agradecimiento a esta ciudad, que respondió con una asistencia masiva al espectacular concierto.

Junto a ellos, Daryl Stuermer (guitarra y bajo) y Chester Thompson (batería), miembros habituales del grupo cada vez que ha salido de gira desde 1977 (recordemos que el trío nunca requirió de sus servicios en los estudios de grabación), le dieron forma a un repertorio que incluyó desde clásicos de la era Gabriel como In the cage, The cinema show, I know what I like (in your wardrobe) o Firth of fifth hasta canciones de la etapa "más comercial" de Genesis como I can't dance, Hold on my heart o Land of confusion, con inclusiones de temas de su época intermedia como Ripples (cantada por Collins en casi 3 tonos por debajo de la versión original, lo cual, en lugar de ir en desmedro de la canción, le otorga un aire mucho más místico y envolvente), Afterglow o Follow you follow me.

Además, en las entrevistas que conceden durante el documental Come rain or come shine incluido en el DVD, si bien es cierto dejan en claro que pensar en el Genesis con la dupla Gabriel-Hackett y el Genesis actual es pensar en dos cosas totalmente distintas, casi irreconciliables, queda claro después de ver el concierto que esa otra reunión es todavía una tarea pendiente, que muchísimos fans alrededor del mundo agradeceríamos profundamente.

Para muestra, tres botones: Los endos (en dos partes), tema instrumental que comienza con Chester Thompson y Phil Collins haciendo un dueto de baterías, primero tocando sobre dos asientos de cuero para pasar gradualmente a sus instrumentos, el medley In the cage/The cinema show/Duke's travels/Afterglow (también en dos partes) y la mencionada Ripples. Que los disfruten...










viernes, 2 de marzo de 2012

MORRISSEY EN LIMA



"Si Morrissey dice "no coman carne" entonces yo como carne. Así demuestro cuánto odio a Morrissey" declaró alguna vez Robert Smith, cantante y guitarrista de The Cure. A finales de los 80s yo habría hecho mía esa frase. Y durante los 90s también. Porque siempre odié la música de The Smiths y su prolongación en la hoy larga discografía solista de su particular líder, idolatrado hasta la sin razón por legiones de fans que ya cuentan los días para su concierto en nuestra ciudad. Hoy no soy tan drástico pues los sectarismos desaparecen con la juventud y aunque reconozco al cantautor como una personalidad importante en el desarrollo del pop inglés desatado, simplón y multi hedonista que surgió tras la asonada punk, su música sigue sin moverme un pelo. Ya no lo odio pero me resulta indiferente. Y en cuanto a los calores que produce en sus seguidores, siguen pareciéndome incomprensibles.

Hace años me expuse voluntariamente a altas dosis de esas guitarras brillosas tocadas por Johnny Marr y la voz abaritonada con esporádicos e irritantes chillidos de (Steven Patrick) Morrissey para ver si mi opinión cambiaba pero no fue así. La corta discografía de The Smiths tiene algunos momentos interesantes pero no lo suficientes como para considerarla fundamental, ni como creadores de un género ni como revolucionarios del cambio.

La conexión que el cantante y letrista consiguió con las hordas de jóvenes de clase trabajadora de Manchester (y después del mundo) fue netamente personal mas no musical. La reivindicación a las minorías homosexuales (a pesar de que él se declaró alguna vez del "cuarto sexo") y sus posturas irreverentes frente a tópicos intocables en el país de la realeza como la caza y consumo de animales, la política de Margaret Thatcher, sus letras en las que narraba de manera inteligente los problemas existenciales de una generación sin futuro y su actitud lejana y arrogante hacia sus fanáticos, hacia la prensa y hacia sus propios compañeros de grupo lo emparentaron con los aspectos más recurrentes de la rebeldía rockera. Pero su música, considerada antecedente del britpop y de lo "indie", no tiene los vuelos necesarios para alcanzar la categoría de legendaria.

Revisando sin prejuicios los videos de la performance de Morrissey en Viña del Mar hace unos días (en la que demostró una vez más su incomprensible actitud de "divo" al prohibir la transmisión en vivo del show y desalojar a algunas personas del jurado) debo decir que resulta un pop sencillo, sin pretensiones ni desafíos, prolijamente tocado por una banda que ofrece mucha energía y unos excelentes equipos de sonido, además de las proyecciones comunes en los conciertos de hoy, tecnología que es aprovechada por el cantante para dejar clara su opinión, por ejemplo, en el tema Meat is murder. Por otro lado, como suele ocurrir en las relaciones artista-público que están marcadas por el fanatismo incondicional, no importan los desplantes o las miradas de soslayo que la estrella les dé, sus adoradores aceptarán de buen grado cualquier cosa que haga.

Durante el concierto, Morrissey interpretó clásicos de The Smiths y de su producción en solitario (que a estas alturas ya duplica lo hecho por el reverenciado grupo, cuya vida solo duró cinco años) por lo que los fans limeños ya deben tener una idea clara de lo que va a suceder la noche del 14 de marzo. Será uno de esos conciertos que reunirá a un grupo pequeño de conocedores de la particular carrera de este cantante, uno de los más lenguaraces del espectro pop rock británico. Y junto a los conocedores, los entrometidos de siempre que, gracias a al youtube, al mp3 y en general a todas las fuentes de información de las que antes carecíamos los melómanos, estarán en primera fila porque hay que estar aunque solo conozcan dos o tres canciones, lo cual es mucho decir ya que nada de Morrissey sonó nunca en radios limeñas, salvo el tema Big mouth strikes again del tercer y penúltimo álbum de The Smiths, publicado en 1986 y la versión en español de There is a light that never goes out (del mismo álbum de los Smiths titulado The queen is dead que grabara en 1992 Mikel Erenxtun en su primer álbum como solista y que casi nadie ubica como un cover del ex cantante de la banda hispana Duncan Dhu. Solo falta que lo anuncien en Somos, Mesa de Noche y en Sonidos del Mundo.



viernes, 27 de enero de 2012

ZAPPA PLAYS ZAPPA: EN EL NOMBRE DEL PADRE


Cuando se habla de "los hijos de las estrellas de rock que también hacen música" se suele mencionar, por defecto, a Julian y Sean Lennon, a Jakob Dylan, líder de la banda noventera The Wallflowers y a los hermanos Ziggy y Damian Marley. Y a pesar de que en su momento cada uno de estos hijos del rock tuvieron su cuarto de hora en los rankings mundiales, básicamente se hicieron conocidos gracias al calculado uso del apellido de sus célebres padres John Lennon, Bob Dylan y Bob Marley respectivamente.

Los artículos que supuestamente pretenden ir más allá de lo convencional que he podido ver en versiones virtuales de prestigiosas revistas como Spin, Time, Rolling Stone, etc. mencionan a Dhani Harrison (hijo del otro ex Beatle fallecido, el eterno George), a Rosanne Cash, cuyo padre Johnny es toda una leyenda de la música country y hasta a Norah Jones, hija del gurú y compositor indio Ravi Shankar, algo que muy pocas personas deben saber. Como no les alcanza para completar los diez para su ranking, terminan incluyendo a Nancy Sinatra y hasta a la angelical Charlotte Gainsbourg, fruto del amor entre los divos franceses Serge Gainsbourg y Jane Birkin, que alborotaron el cotarro en 1969 con aquel sugestivo tema llamado Je t'aime... moi non plus que hoy suena como música de fondo en comerciales de jabón para baño y camisas para hombres.

Desde que Frank Zappa falleció en 1993, los medios norteamericanos han hecho todo lo posible por borrarlo del mapa pues sus ácidos comentarios al ordenamiento social imperante, a los sistemas educativos y su aguda opinión política siempre fueron incómodos para el establishment. Porque Zappa fue lo que se conoce como un agente provocador de todo aquello que pareciese "normal". No me consta que eso responda a una consigna pero me parece extraño, por decir lo menos, que ningún programa de MTV, VH1 o cualquiera de esas otras cadenas dedicadas a hacer historiografía del rock mundial pasen por alto la influyente vida y obra del genio de Baltimore y que se extiende ahora al absoluto con respecto del permanente homenaje musical que, desde el año 2005, le viene rindiendo su segundo hijo y también guitarrista, Dweezil Zappa Sloatman.



Frank Zappa tuvo muchas particularidades durante su carrera, entre ellas las de bautizar con nombres extraños a sus hijos. Dweezil nació en 1969, en el cenit de la prolífica carrera de su padre y vio muy de cerca sus procesos creativos. A los 11 años de edad, el pequeño Dweezil hizo sus pininos en el negocio de la música como presentador de videos en la cadena MTV. Posteriormente se inició como guitarrista en algunos conciertos de su padre - durante la gira final de 1988 - en el que se notaba un serio gusto por el heavy metal. Eran finales de los 80s y Dweezil se declaraba fanático de Eddie Van Halen, a quien trataba de imitarle el estilo. Poco a poco fue haciéndose de un sonido propio y su virtuosismo no dejaba dudas de la influencia genética de su famoso y controversial padre.

Luego de múltiples aventuras discográficas junto a su hermano Ahmet y de dejar en stand-by un ambicioso proyecto guitarrístico llamado What a hell I was thinking? (una especie de sinfonía de solos de guitarra que fue armando con la participación de destacados músicos, desde los hermanos Young de Ac/Dc hasta Eric Johnson, desde Brian May hasta Jeff Beck), Dweezil decidió acercar la música de Frank Zappa a las nuevas generaciones, quienes no habían podido ser expuestas al amplio repertorio del guitarrista y compositor, y se embarcó en una aventura de lo más bizarra: ensamblar una banda de músicos jóvenes, altamente entrenados y multitalentosos para interpretar en vivo el complejo e inacabable catálogo que Frank produjo entre 1965 y 1993. Una tarea titánica que solo puede explicarse a través de la conexión entre un hijo y su padre. Un verdadero homenaje que une musicalidad y familia que ha pasado desapercibido por la prensa oficial desde su primera aparición pública en el 2006.



Así nació Zappa Plays Zappa, un espectáculo musical extremadamente desafiante para cualquier melómano que se respete. Inicialmente se pensó en una única gira pero el éxito obtenido en EE.UU, Europa, Australia y Japón impulsó a Dweezil a convertirlo en una tradición anual, que siempre sorprende debido a la cantidad de música "nueva" que el guitarrista de 42 años presenta a los públicos fanáticos de su padre y a los nuevos oyentes que quedan perplejos ante un material capaz de atraer nuevos públicos, lo cual confirma su capacidad para soportar el paso de los años. La música de Frank Zappa siempre estuvo adelantada a su tiempo (como reza el título de uno de sus numerosos álbumes) y el impacto de esta gira lo demuestra a cabalidad.

La banda Zappa Plays Zappa está actualmente conformada por Sheila Gonzáles (voz, saxo, flauta, teclados), Ben Thomas (voz, trompeta), Jamie Kime (guitarra), Chris Norton (teclados, violín), Pete Griffin (voz, bajo), Billy Hulting (voz, marimbas, vibráfonos, percusión) y Joe Travers (voz, batería). En el período 2006-2008 también fue parte del grupo Aaron Arntz (teclados, trompeta, voz) pero posteriormente se retiró. Como el repertorio de Zappa es muy dinámico - sobre todo en cuanto a la instrumentación y a los diálogos en las famosas rutinas cómicas - los miembros de Zappa Plays Zappa fueron cuidadosamente escogidos en las audiciones por Dweezil y él mismo se recluyó durante meses para aprender los complejos solos de su padre, que actualmente replica a la perfección.



Otro de los aspectos importantes de este homenaje itinerante e inagotable es que cuenta con la participación de experimentados músicos que alguna vez fueron descubiertos por Zappa, trabajaron para él y posteriormente hicieron su propio camino en el mundo de la música. Por ejemplo, artistas como Steve Vai (guitarra), Terry Bozzio (voz, batería), Napoleon Murphy Brock (voz, saxo, flauta), Scott Thunes (bajo), Ray White (voz, guitarra), Jean Luc Ponty (violín) y la dupla Flo & Eddie (es decir los cantantes Mark Volman y Howard Kaylan, miembros originales de la mítica banda sesentera The Turtles) han subido al escenario para beneplácito de los conocedores de la trayectoria de Frank Zappa, que pueden sentir la misma emoción que sentían en la época de los grandes conciertos a teatro lleno que solía hacer en vida.

Incluso el show tiene un segmento en el que Dweezil toca con Frank intercambiando afilados y virtuosos solos de guitarra, gracias a la tecnología. Desde una enorme pantalla, se proyecta la imagen de Frank Zappa lanzando sus clásicos, largos e impredecibles latigazos y su hijo le responde con otro tanto. Un momento inolvidable en cada concierto. Por lo general, esta unión virtual se da en las canciones Black napkins, Zoot allures, Stink foot, Muffin man, entre otras.

La prensa musical ha decidido deliberadamente ignorar este sentido homenaje. Esto se debe - creo yo - al temor que les produce un renacimiento de la figura contracultural de Frank Zappa, que fue una especie de precursor de Michael Moore, el célebre documentalista que ha puesto tantas veces en jaque al corporativo gobierno norteamericano. Como será de deliberado este ninguneo que ni siquiera voltearon sus reflectores cuando en la edición 51 de los premios Grammy, la academia galardonó a Dweezil y su banda por mejor interpretación instrumental de rock, por la versión del clásico Peaches en regalia, compuesto originalmente en 1969.



Zappa Plays Zappa se encuentra en su séptimo año de exitosas giras mundiales, tiene un DVD en el mercado y prepara lanzar uno más titulado Son of Roxy & Elsewhere, interpretando de manera íntegra el laureado álbum en vivo de 1974 Roxy & Elsewhere. Probableente la gira de este año incluya algunas fechas en Sudamérica, sería excelente que algún empresario se animara a traerlos a Lima. Sería un concierto chico pero de extremada calidad musical. Solo queda esperar y mientras tanto, verlos y escucharlos en video...



martes, 17 de enero de 2012

UK: ¿PRONTO EN LIMA?


Cuando hablamos de un supergrupo, hacemos referencia a una reunión de músicos notables que, habiendo pasado a la inmortalidad rockera como miembros de alguna banda importante por derecho propio, unen sus talentos para dar vida a un proyecto que, por descontado, es garantía de calidad absoluta.

Aunque hay algunos que perduran y realizan un camino aparte de las bandas que los vieron surgir como estrellas del firmamente rockero, la mayoría de veces estos proyectos son paralelos a sus actividades regulares o estables por lo que sus integrantes no concentran al 100% su atención en el mismo y terminan publicando, como máximo, tres álbumes de gran factura, que casi unánimemente se inscriben en la historia de sus carreras, ya sea como una anécdota momentánea o como una reunión memorable. En cualquiera de los casos, el supergrupo casi siempre escribe importantes páginas para la inagotable bitácora de este apasionante género musical.

Uno de esos supergrupos fue UK, cuarteto británico de rock progresivo conformado por John Wetton (bajo, voz), Allan Holdsworth (guitarra), Eddie Jobson (violín, teclados) y Bill Bruford (batería). La banda se formó en 1977 por iniciativa de Wetton y Bruford que venían de trabajar juntos en King Crimson (período 1972-1974) y que se habían quedado en el aire tras la decisión del temperamental Robert Fripp de desarmar a la banda. Wetton, que después de tocar en King Crimson había sido bajista de Roxy Music, Uriah Heep entre otros, se contactó con un ex compañero suyo en el grupo liderado por Bryan Ferry, el violinista y tecladista Eddie Jobson y lo invitó a este proyecto. Para ese momento, Jobson era ya un reconocido músico que había alternado con pesos pesados de la escena como Curved Air, Procol Harum y en diversas sesiones de grabación de destacados artistas como Pete Townshend, Ian Gillan, etc. Antes de unirse a UK, Jobson fue miembro estable durante 1976-1977 de la banda de Frank Zappa como quedó registrado en el doble álbum en vivo Zappa in New York. Finalmente, Bruford convocó a su amigo Allan Holdsworth, guitarrista de raíces jazzísticas y progresivas, quien había colaborado con el baterista en su primer álbum solista titulado Feels good to me de 1976. Como los otros tres miembros de UK, Holdsworth ya había conocido el éxito junto a importantes bandas como Soft Machine y Gong, solo por mencionar dos de ellas.

El sonido de UK remite mucho al de King Crimson previo a la separación en 1974: fuertes melodías y cambios de tiempo, además de los complejos arreglos para guitarra y los sorprendentes solos de violín eléctrico que se convirtieron en su marca registrada. Luego de lanzar el primer álbum, simplemente titulado UK en 1978 y de embarcarse en una ambiciosa gira por EE.UU. y Europa, Allan Holdsworth fue despedido del grupo y Bill Bruford decidió seguirlo para formar su propia banda de rock fusionado con jazz. Terry Bozzio, que había tocado con Jobson en la banda de Zappa, ocupó el lugar de Bruford. Sin guitarrista y ahora como trío, Wetton, Jobson y Bozzio editaron Danger money (1979), un poderoso álbum de rock progresivo fuertemente enfocado en el trabajo del rubio tecladista. Tras este segundo esfuerzo aclamado por la crítica, UK fue invitado por Jethro Tull para ser sus teloneros durante ese mismo año, que se cerraría con la publicación del sorprendente Night after night, disco en vivo grabado en Japón, que marcaría el final oficial de la banda.

Desde la década de los 80s, John Wetton se concentró en la formación de otro histórico supergrupo: Asia, junto a Steve Howe, Geoff Downes y Carl Palmer (que posteriormente atravesaría diversos cambios de personal). Mientras tanto Eddie Jobson siguió su camino como miembro de Jethro Tull y músico de sesiones para innumerables artistas. En cuanto a Terry Bozzio, fundó la banda de new wave Missing Persons junto a su esposa Dale, Warren Cuccurullo y Patrick O'Hearn (todos ex alumnos de Zappa) y posteriormente se convertiría en uno de los bateristas más eclécticos e innovadores del mundo de la música contemporánea.

Luego de varias idas y vueltas y de cientos de conciertos alrededor del globo, como solistas y como parte de proyectos múltiples, John Wetton, Eddie Jobson y Terry Bozzio han decidido reunirse para una gira mundial este 2012. Tal ha sido la conmoción entre los fanáticos del rock progresivo que se ha abierto un grupo de Facebook con la intención de llamar la atención de algún empresario que se anime a traer a Lima a estos excelentes músicos. Esta es la dirección: http://www.facebook.com/groups/339129389445510/ (Queremos que toque en Lima UK). Esperamos que esta iniciativa tenga el efecto deseado y que este trío de destacados músicos llegue a nuestro país para descargar su poderoso sonido en vivo y en directo.



La suite In the dead of night - By the light of day - Presto vivace and reprise del primer álbum de UK (1978).


Danger money, así se llama esta canción y es también el título del segundo y último disco en estudio de UK (1979).


En vivo en la televisión inglesa, UK en 1979.

miércoles, 4 de enero de 2012

DYNAMITE WITH A LASER BEAM: UN TRIBUTO EXTREMO A QUEEN


Durante décadas la "crítica especializada" se ha dedicado a denostar a Queen por considerarlo un grupo dinosaurio del rock, una máquina de hacer éxitos radiales sin nervio, un apartado comercial para las estaciones de pop-rock y etc. Desde luego esto trae como consecuencia una absoluta mala interpretación de lo que realmente hizo el cuarteto liderado por Freddie Mercury, por no mencionar el profundo desconocimiento de lo ecléctica, irreverente y compleja que es su discografía. Ese sector de comentaristas de rock se caerían sentados al escuchar este tributo, perpetrado por algunos de los artistas más agresivos, marginales y aparentemente opuestos al espíritu brillante y glamoroso de la Reina.

Dynamite with a laser beam: Queen as heard through the meat grinder of Three One G apareció en el mercado independiente allá por el 2002, pero recién llegó a mis oídos hace un par de semanas, cortesía de mi buen amigo y camarada melómano Hakim de Merv que me lo pasó amablemente, sin sospechar que soy, desde hace tiempo, fan irredento de Queen en todas sus épocas, salvo el Made in heaven (1995) que fue, ese sí, un disco elaborado para materializar la nostalgia del entonces recientemente fallecido Freddie.

El disco contiene 16 temas, relecturas abiertamente insanas de clásicos del grupo británico. Desde las infaltables Bohemian rhapsody (Weasel Walter), Another one bites the dust (Get Hustle) y We are the champions (The Oath) hasta pasajes recónditos de la discografía de Queen en su período 1972-1975 como Ogre battle (Asterisk), Fairy Feller's master stroke (Glass Candy) - ambas de esa joya llamada Queen II - y Death on two legs (GoGoGo Airheart). Cada uno de estos intérpretes se esfuerzan al máximo por hacer irreconocibles a las canciones y aunque eso pueda sonarles a muchos como una ofensa, para mí fue todo un reto escucharlas. No todos hacen un trabajo estimable, pero hay que reconocer el trabajo detrás de esta de(con)strucción deliberada que representantes de lo más bizarro y violento en el espectro musical contemporáneo hacen de temas considerados íconos del rock como expresión artística asociada a la fama y al éxito de ventas.

Three One G Records es un sello independiente californiano fundado en 1994 por Justin Pearson, bajista y líder de diversos actos de géneros extremos como grindcore, mathcore, noise rock, entre otros, que nadie sería capaz de relacionar con alguna intención de rendir homenaje a ningún grupo bendecido por el mainstream. Por eso sorprende tanto que algunas bandas como los desaparecidos The Blood Brothers, los indescifrables Bastard Noise (que hace una incomprensible y a un tiempo enigmática versión en clave ruidista de la melodiosa gema Lily of the valley de 1974) o los misteriosos The Locust, grupo del cual Pearson es miembro fundador, se hayan decidido a versionar estas canciones. O quizás la idea era precisamente esa, ofender con sus arreglos delirantes a la comunidad de fanáticos de Mercury y compañía.

Esto último solo ellos lo saben. Y aunque en Internet abundan las diatribas hacia este producto sonoro, que da cuenta de los extraños caminos que puede tomar el sincero eclecticismo musical que no entiende de fórmulas o de tendencias lógicas por parte de los músicos de géneros poco afines al gusto popular, considero que todo seguidor de Queen que se respete merece ponerse en contacto con este tributo extremo, por encima de cualquier prejuicio o barrera estilística autoimpuesta. A ver qué les parece a ustedes...








Estos son los tres únicos temas disponibles en youtube, aunque yo en realidad recomiendo la versión de la banda "progresiva" Upsilon Acrux de Bycicle race, Ogre battle de Asterisk y los temas Flash's theme y Vultan's theme, interpretados por The Locust y The Spacewurm, respectivamente. El resto sorprende por lo arriesgado pero nada más.

martes, 6 de diciembre de 2011

JACO HUBIERA CUMPLIDO 60 AÑOS


El 1 de diciembre John Francis Anthony Pastorius III, m{as conocido como Jaco, hubiera cumplido sesenta años. La foto que ilustra este breve homenaje es de 1986, un año antes de su muerte producida en una gresca nocturna. Jaco, el más grande bajista de todos los tiempos, había sido diagnosticado como bipolar en 1982 pero sus mágicos dedos no dejaron nunca de trabajar. Desde la separación de la formación clásica de Weather Report (banda en la que coincidió con nuestro compatriota Alex Acuña, el músico compartió escenarios con varios artistas y dedicó mucho de su talento a su carrera solista. Además, recorrió el mundo como miembro de la banda de la canadiense Joni Mitchell, a quien ayudó a formar el sonido que la caracterizó en esos tiempos. ¿Qué estaría haciendo si hubiera sobrevivido a aquel ataque? ¿qué extraordinarios avances habría ideado para las cuatro cuerdas? ¿hubiera podido continuar a pesar de sus adicciones y problemas mentales? Jamás lo sabremos, solo queda escucharlo y admirarse, como siempre...